Tristes guerrassi no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras
Tristes, tristes
Tristes hombres
si no mueren de amores
Tristes, tristes
Marx en busca de Dulcinea del Toboso, un grupo de jóvenes románticos en busca de la poesía, la filosofía y el amor, en un mundo gramaticalmente desconocido. La búsqueda incesante, utópica, de la Luna Llena.
Tristes guerrasL’idealisme platònic i l’existencialisme de Sartre. Hume i Kant. Diferents models per representar la mateixa veritat, una veritat que no existeix i que per tant sempre es certa -i falsa, certament-. Una perfecció inassolible per infinita.
Escoltem, confrontem opinions, llegim, assimilem, creiem que entenem i al final construïm el nostre propi model, fins que una nova perspectiva, un nou model ens obliga -si som prou valents- a replantejar-ho tot. Algú podria dir que així funcionen les coses, q així evolucionem, però cap on? en quina direcció? Si la meta es inassolible, infinita… importa en quin punt del camí ens quedem?
L’antifilosof (o potser el meu antifilosof) no camina en cap direcció, ja que la veritat es inabastable, no cal caminar. La veritat es un cercle d’infinit radi, on tots els punts del camí estan a la mateixa distancia del centre. Deixar de filosofar per poder arribar a ser un verdader filosof, aquesta es l’essència, la contradicció.
Deconstruïm els models, tornem al més bàsic, el mes íntim del nostre ésser. Allà, amb la visió d’un infant, sense prejudicis, mirem el mon amb la il.lusió de saber que mai el comprendrem.


Algunos animales son sorprendentemente sensibles a los problemas de otros. Chimpancés, que no saben nadar, se han ahogado en fosos de zoológicos por intentar salvar a otros. En vista de la posibilidad de obtener alimento al tirar una cadena que también daría una descarga eléctrica a un compañero, monos rhesus pasarán hambre durante varios días.
Singer, filósofo moral de la Universidad de Princeton, en “Primates and Philosophers”. Él dice: “La razón es como una escalera eléctrica, una vez que nos paramos en ella, no podemos bajarnos hasta que hayamos llegado a donde nos lleva”.
Como hoy me siento un poco Román Maldonado, he decidido poneros esta foto a los del club de la luna llena (que es casi como la de avellaneda). 
Dos ideas sólo quiero lanzar al viento, a esos remolinos que ruedan y ruedan, que todo se lo llevan, lo mejor y peor de nosotros mismos, nuestros recuerdos, nuestras vivencias, los sueños, las angustias y los sufrimientos.
Sólo pido una certeza sobre la cuál sostenerme, sobre la que pueda apoyarme, que muestre sin mácula de duda que vale la pena existir, persistir en el ser, no perderme en el abismo de la nada, algo por lo que pueda sobrevivirme sin culpa alguna, sobrellevar este hastío diario, aguantar las noches eternas de oscuridad infinita, escuchar el silencio atroz e implacable de la soledad, perdurar en las palabras y sus significados...