Para R, vídeo que encontré en youtube...(había oído ya esta canción por la radio, en un programa que se llamaba "la gramola" que daban por la noche...no sé si aún existirá...)
P.D. Saludos a Andrea,fue su cumpleaños...¡¡que cumplas cien más!!
* "i jo que havia llegit tots els llibres" M. Mercè Marçal la germana, l´estrangera (l´experiència de la maternitat segons MMM)
Marx en busca de Dulcinea del Toboso, un grupo de jóvenes románticos en busca de la poesía, la filosofía y el amor, en un mundo gramaticalmente desconocido. La búsqueda incesante, utópica, de la Luna Llena.
23 febrero 2009
28 enero 2009
Gabriel y yo
En el tiempo que llevo escribiendo en este blog nunca le he dedicado un post a Gabriel. Seguramente, por que lo hago en mi otro blog.
El otro día tenía en mis manos una preciosidad de libro, en él se encontraban dos discursos conmemorativos de Cien años de Soledad. Uno lo escribía el mismo Gabriel y el otro Carlos Fuentes, uno de sus grandes amigos. Fuentes nos detalla la sensación que tuvo al leer aquel (no sé si mal o bien llamado) Quijote Americano. También transcribe alguna correspondencia con Julio Córtazar, así como con Gabriel. En una de ellas, Gabriel le explica cómo está viviendo la experiencia de escribir el libro que le daría un nobel de literatura.
Espero que os guste este retazo de él:
"Jamás he trabajado en soledad comparable, no siento más punto de referencia que, quizás, Rabelais; sufro como un condenado poniendo a raya la retórica, buscando tanto las leyes como los límites de lo arbitrario, sorprendiendo a la poesía cuando la poesía se distrae, peleándome con las palabras. A veces, me asalta el pánico de no haber dicho nada a lo largo de quinientas páginas; a veces, quisiera seguir escribiendo el libro el resto de mi vida, en cien volúmenes, para no tener más vida que ésta..."
Carlos Fuentes la repite, de igual modo que voy a hacer yo, para abandonar al azar este post, que pronto olvidarán. O quizás no.
...para no tener más vida que ésta...

El otro día tenía en mis manos una preciosidad de libro, en él se encontraban dos discursos conmemorativos de Cien años de Soledad. Uno lo escribía el mismo Gabriel y el otro Carlos Fuentes, uno de sus grandes amigos. Fuentes nos detalla la sensación que tuvo al leer aquel (no sé si mal o bien llamado) Quijote Americano. También transcribe alguna correspondencia con Julio Córtazar, así como con Gabriel. En una de ellas, Gabriel le explica cómo está viviendo la experiencia de escribir el libro que le daría un nobel de literatura.
Espero que os guste este retazo de él:
"Jamás he trabajado en soledad comparable, no siento más punto de referencia que, quizás, Rabelais; sufro como un condenado poniendo a raya la retórica, buscando tanto las leyes como los límites de lo arbitrario, sorprendiendo a la poesía cuando la poesía se distrae, peleándome con las palabras. A veces, me asalta el pánico de no haber dicho nada a lo largo de quinientas páginas; a veces, quisiera seguir escribiendo el libro el resto de mi vida, en cien volúmenes, para no tener más vida que ésta..."
Carlos Fuentes la repite, de igual modo que voy a hacer yo, para abandonar al azar este post, que pronto olvidarán. O quizás no.
...para no tener más vida que ésta...
22 diciembre 2008
No olvidemos a Palestina

Ilan Pappe me acompaña desde hace un tiempo y en estas navidades, a través de su libro Historia de la Palestina Moderna. Un territorio, dos pueblos. En él se vislumbran los grandes crímenes que todavía algunos callan. La aceptación de un Estado colono, el llamado Israel, por parte del mundo entero hace repicar la vergüenza del género humano. A pesar de las tristezas de este libro, lo recomiendo encarecidamente, puesto que Pappe, sin ser historiador, nos transmite la Historia desgarradora de una forma limpia, sincera y documentada, de esa hermosa tierra llamada Palestina.
--PAPPE, Ilan: Historia de la Palestina Moderna. Un territorio, dos pueblos. Ediciones Akal. Madrid, 2007.--
--PAPPE, Ilan: Historia de la Palestina Moderna. Un territorio, dos pueblos. Ediciones Akal. Madrid, 2007.--
17 diciembre 2008
Un gesto radical
Denuncian agresiones contra periodista que atacó a zapatazos a Bush
MADRID, 16 de diciembre.— Familiares de Muntadher al-Zaydi, el periodista que atacó a zapatazos al presidente George W. Bush, denunciaron hoy que el reportero ha sido víctima de serias agresiones, mientras se extienden las protestas por su liberación, reportó Notimex. Miles de personas salieron por segundo día consecutivo a las calles de Bagdad y otras ciudades de Iraq para exigir la libertad de quien consideran un héroe por enfrentarse a Bush y demostrarle el coraje que se tiene en Iraq contra su invasión de marzo del 2003.
03 diciembre 2008
Ha nacido un nuevo régimen

Os recomiendo Die Welle (La Ola), dirigida por el alemán Dennis Gansel, una impactante película -con impactante final- que da mucho para debatir y reflexionar sobre la Autocracia y los regímenes totalitarios.
El deseo de someterse a un líder o a un grupo de poder puede aflorar por motivos muy diferentes entre los estudiantes del profesor Rainer Wenger, dependiendo de la necesidad y situación de cada uno. El grupo, autocomplacido por el poder de sí mismo sobre los que no forman parte de él, puede cometer acciones que serían impensables desde el punto de vista individual.
Por supuesto, siempre en nombre de las más nobles metas.
Por supuesto, siempre en nombre de las más nobles metas.
Pero, una vez desatado, ¿ni siquiera el propio líder puede controlar a la Ola?
¿De quién nos protegen?
Esto fue lo primero que vio nuestra amiga E. al llegar de Brasil....

Parece que los antidisturbios nos protegen de los obreros de la Nissan pero...
¿no tendrían que protegernos más bien de los empresarios y su sacrosanto sistema que ahora nos lleva a la ruina de la crisis?
¿Algún día cambiará esta imagen y allí donde ahora están los trabajadores estarán empresarios, banqueros, duques, condes y reyes?

Parece que los antidisturbios nos protegen de los obreros de la Nissan pero...
¿no tendrían que protegernos más bien de los empresarios y su sacrosanto sistema que ahora nos lleva a la ruina de la crisis?
¿Algún día cambiará esta imagen y allí donde ahora están los trabajadores estarán empresarios, banqueros, duques, condes y reyes?
18 noviembre 2008
07 octubre 2008
¡ Qué lejos llega el Club !
Para que luego digan que no somos internacionalistas, no hay frontera que se resista al Club...
Una indirecta de parte de todos, para que vuelvas pronto. De lo contrario pondremos fotos comprometidas...
Una indirecta de parte de todos, para que vuelvas pronto. De lo contrario pondremos fotos comprometidas...
31 agosto 2008
Seminario de introducción a Lenin
A finales de Septiembre comenzamos un nuevo Seminario de introducción a Lenin.Os adjuntamos el temario, así como las fechas en que se realizarán las sesiones, para que podáis ir organizando las lecturas especificadas en cada uno de los apartados.
Os animamos a participar e invitar a vuestros amigos y compañeros de batalla.
La mayoría de los textos podéis encontrarlos aquí: http://www.marx2mao.com/M2M(
Por favor, CONFIRMAD VUESTRA ASISTENCIA a clublunallena[at]gmail.com.
Saludos y... ¡a disfrutar con las lecturas!
Seminario de introducción a Lenin
Seminario n.5 del Club de la Luna Llena
La actualidad de Lenin: el marxismo como intervención política
- Cuatro palabras acerca de Maquiavelo para iniciarse en Lenin;
- El gesto político leninista por excelencia;
- Lenin: la cuestión del revisionismo y su actitud respecto de las condiciones objetivas.
nº sesiones: 2
Fechas: 21-09-2008, 28-09-2008
Fechas: 21-09-2008, 28-09-2008
Polémicas entorno al ¿Qué hacer? (1902) y autocrítica en Sobre la reorganización del partido (1905)
- Lenin y la verdad efectiva;
- Lenin y la moral: La famosa cuestión de la libertad y otras;
- La cuestión del partido y del elemento subjetivo;
- La teoría socialista: ¿interior o exterior a la clase obrera?;
- II Congreso del POSDR en 1903 y el desierto de 1910: dos experiencias para aprender.
nº sesiones: 2
Fechas: 05-10-2008, 12-10-2008
Fechas: 05-10-2008, 12-10-2008
Situación revolucionaria en La bancarrota de la II Internacional (1915) y la idea central de Imperialismo, fase superior del capitalismo (1916)
- Estallido de la I Guerra Mundial;
- Caracterización de una situación revolucionaria;
- Las contradicciones interimperialistas y la guerra mundial;
- La teoría del eslabón más débil;
- Lecciones para hoy.
nº sesiones: 1
Fecha: 26-10-2008
Fecha: 26-10-2008
La coyuntura política a través de las Cartas desde lejos (1917) y La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo (1920)
- De Febrero a Octubre de 1917;
- ¿Qué quiere decir Lenin con "análisis concreto de la realidad concreta"?;
- A vueltas con la caracterización de una situación revolucionaria: La famosa "acumulación de circunstancias".
nº sesiones: 1
Fecha: 02-11-2008
Fecha: 02-11-2008
Ideas centrales en El Estado y la revolución (1917) y Sobre el Estado (1919).
Lenin y la cultura a través de Tareas de las juventudes comunistas (1920) y Cinco años de revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial (1922).
- La comuna de París de 1871: ¿mirar al pasado para qué?;
- La cuestión del Estado y el derecho;
- La cuestión de la violencia.
nº sesiones: 2
Fechas: 09-11-2008, 23-11-2008
Fechas: 09-11-2008, 23-11-2008
Lenin y la cultura a través de Tareas de las juventudes comunistas (1920) y Cinco años de revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial (1922).
- Palabras crueles a los jóvenes comunistas;
- La aversión contra los loros que repiten fórmulas;
- La importancia del estudio de la teoría y la formación integral;
- Crítica a la actitud estética.
nº sesiones: 1
Fecha: 30-11-2008
Fecha: 30-11-2008
18 agosto 2008
La continuidad de los parques
Para los y las cortazistas ;)
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Julio Cortázar, La Continuidad de los Parques (Final del juego, 1956)
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Julio Cortázar, La Continuidad de los Parques (Final del juego, 1956)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)